UNA MALA EXPERIENCIA EN SERVICIO AL CLIENTE
Recientemente fuimos testigos,
como clientes de una situación que amerita analizarse alrededor de los
conceptos más elementales de servicio.
Nos permitimos compartirla como
una experiencia que se debe erradicar en nuestras organizaciones y lograr con
ello maximizar la percepción que los clientes tienen sobre ellas.
La experiencia que vamos a relatar
tiene tres actos.
ACTO 1
En la primera parte el cliente
visita una organización por cuanto requiere que le emitan un documento en el
cual se indica el tiempo de contar con los servicios de la misma. Este
documento lo debe presentar a una entidad bancaria.
Le atiende una Colaboradora
quien le toma los datos y al percatarse que el servicio prestado al cliente
tiene más de 20 años le señala que debe hacer una solicitud especial, por
cuanto estos datos no están en la plataforma informática actual (debido a la antigüedad)
Le señala que ese trámite toma 3
días. De haber sido un caso reciente, el documento se le entrega
inmediatamente.
El cliente no tiene otra opción,
así que acepta.
La Colaboradora le indica que
cuando venga a retirar el documento, primero debe ir al área de cajas y pagar
el equivalente a 6 dólares por el trámite.
Así quedan.
ACTO II
La segunda parte de esta
historia inicia cuando el cliente vuelve otra vez a la organización.
No pudo hacerlo a los 3 días,
sino que por razones laborales lo hizo 8 días después.
Llega al área de cajas y se topa
que hay 4 ventanillas, pero solo una Cajera.
Toma la ficha y se sienta.
La fila va lenta.
De repente ve como un trabajador
de esa misma organización se coloca cerca de la caja que esta abierta
(recuerden que es la única abierta) y cuando el cliente que están atendiendo se
va, le entrega un documento a la Cajera y esta le realiza el trámite.
Pasado 10 minutos de estar
esperando a ser atendido el cliente observa como otros 2 empleados de la
organización hacen lo mismo. Por lo que con mayor detalle comienza a analizar
que es lo que está pasando.
Logra divisar que cerca de la
caja hay una ventanilla con un rotulo que dice “Liquidación de viáticos y caja
chica para empleados”. Pucha, el cliente se dijo, “ya entendí”.
Estos empleados liquidan sus viáticos
y no hacen fila, se meten. Afectando el servicio a los clientes.
Después de casi media hora, el
cliente es atendido y por supuesto su molesta es evidente.
Entonces, se dirige a la
ventanilla a retirar el documento.
ACTO III
En la tercera parte, vemos al
cliente tomando otra ficha para ser atendido en el área de servicio al cliente.
Está en espera de que le entreguen el documento que debe presentar al Banco.
Cuando le toca ser atendido le
entrega el comprobante de pago a la Funcionaria que le atiende y su cédula de
identidad.
La Funcionaria busca el
documento en el sistema, y ¿qué creen?
No está confeccionado, “por ser
un caso antiguo”.
El cliente “estalla”
evidentemente. La Funcionaria, la cual no sabe todo lo que acaba de pasar el
cliente, no reacciona, sino que se intimida y le pide perdón.
Acto seguido le indica lo
siguiente: “déjeme ir a buscar al compañero que tramita los expedientes viejos
y ver si NOS puede ayudar con su caso”.
El cliente no responde. Está
furioso y estático.
10 minutos después la
Funcionaria llega a al cubículo y le da la respuesta que menos espera el
cliente.
“Mire… que pena con usted. Le
pido disculpas… pero el compañero del archivo está incapacitado y vuelve hasta
la otra semana… yo haré todo lo posible para tenerle el documento entre ocho días…
déme su número telefónico y lo llamo tan pronto lo tenga…”
¿Cuál sería su
reacción como cliente en ese momento?
Analícelo y tome este caso como
una experiencia que ningún cliente desea pasar.
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